domingo, 8 de diciembre de 2013

Estudiantes Campeón de la Liga Verense

El Rojo venció a Huracán por 2 a 1 con goles de Eduardo Thomas y Fernando Ponce; y se coronó Campeón 2013 de la Liga Verense de Fútbol. 

La final se jugó sin público, con gran operativo policial e inmensa expectativa por parte de los simpatizantes de ambos conjuntos.

Estudiantes saltó a la cancha con 10 hombres mientras que Huracán salió con 9. El local hizo pesar ese jugador de más valiéndose de su capacidad de hacer circular la pelota y se puso 2 a 0 arriba. Huracán fue por el triunfo tras empatar con gol de Came Sandoval, pero no le alcanzó, en medio de una tarde de mucho calor.
Estudiantes festeja el nuevo logro, una nueva copa, un nuevo campeonato que hace honor a su historia.

No se registraron incidentes, y al final del partido los jugadores se saludaron entre sí.



miércoles, 27 de noviembre de 2013

#Box: Campeones Mundiales Santafesinos

Este post trata de actualizar los campeones mundiales de box nacidos en Santa Fe, y es realizado merced al machaca cabezas de Julio Manuel Cantero.


CARLOS MONZÓN

 Campeón Mundial Mediano (1970-1977) Nació el 7 de agosto de 1942 en San Javier, Santa Fe 
Murió el 8 de enero de 1995 en Santa Fe Total: 87 ganadas (59 ko) - 9 empatadas - 3 perdidas y 1 sin decisión 



MIGUEL ÁNGEL CUELLO

Campeón Mundial Medio Pesado CMB (1977-1978)
Nació el 27 de febrero de 1946 en Elortondo, Santa Fe
Total: 21 ganadas (19 ko) - 1 perdida.
Murió el 14 de setiembre de 1999 en Elortondo


JUAN MARTÍN COGGI


Campeón Welter Jr.AMB (1987-90/1993-94/1996)
Nació el 19 de diciembre de 1961 en Fighiera, Santa Fe
Total: 75 ganadas (45 ko), 5 perdidas y 2 empatadas


argentino
JULIO CÉSAR VASQUEZ


Campeón Mediano Jr. AMB (1992-1995/1995-1996)
Nació el 13 de julio de 1966 en Santa Fe
Total de Combates: 81 Ganados: 68 Perdidos: 13 Empatados:
A/Límite: 43 A/Límite: 6 S/Decisión: 0


NÉSTOR HIPÓLITO GIOVANNINI


Campeón Mundial Crucero OMB (1993-1994)
Nació el 7 de febrero de 1961 en Rafaela, Santa Fe
Total: 37 ganadas (16 ko), 10 perdidas y 4 empatadas


CARLOS MANUEL BALDOMIR


Campeón Mundial welter CMB (2006)
Nació el 30 de abril de 1971 en Santa Fe
Total de Combates: 61 Ganados: 44 Perdidos: 11 Empatados: 6
A/Límite: 13 A/Límite: 1 S/Decisión: 0 




  

lunes, 11 de noviembre de 2013

El boxeador que rechazó la victoria...

La noche se predisponía con una temperatura agradable. Los habitantes de Pigüe, una ciudad ubicada a 600 kilómetros de Buenos Aires, tenían la oportunidad de ver boxeo. No es común que las cámaras de los medios capitalinos se acerquen hasta allí. Una velada especial. El sábado 21 de mayo de 2011 era la chance de los habitantes del lugar para alentar a su hijo predilecto, Sebastián Heiland, en su enfrentamiento ante Sergio Sanders. La batalla fue larga, pero al escuchar el fallo de los jueces el público festejó. Todos gritaban, menos una persona. El boxeador local, Sebastián Heiland, que apenas escuchó las tarjetas tomó la decisión de que el triunfo no le pertenecía y no lo quería. “Estoy en contra de los fallos localistas. Nunca me gustaron”, se excusó Heiland rechazando públicamente el triunfo que le habían dado los jueces. Fueron 10 rounds en los que no hubo caídas. El “Gauchito de Pigüe” tuvo momentos de lucidez en los cuales pudo impactar sobre el rostro de su rival. De a ratos se pareció al joven púgil que alcanzó el título latino de los medianos ante Gustavo Falliga un año antes y que se proyectaba como una promesa. Sin embargo, durante más tiempo fue una sombra que se dejó avasallar por Sanders. El resultado era obvio. Analistas, expertos y fanáticos del boxeo suponían una victoria de Sanders o, como mucho, un combate empatado. No fue así. Los jueces Juan Bressan (97-95, 5), Néstor Sabino (97-95, 5), y Osvaldo Sequeiros (97-95) fueron unánimes y vieron ganar a Heiland. Los espectadores gritaban y sacaban pecho por el orgullo de su pueblo. Festejo, algarabía y puras sonrisas. Pero Heiland explotó y con vozarrón desaforado manifestaba: “NO, yo no gané” A los gritos en medio del cuadrilátero y con mirada desafiante hacia los propios dueños de las tarjetas, el “Gauchito de Pigüe” manifestó su derrota. Tomó de la mano a Sanders y con su dedo índice señalándolo gritaba: Ganó él. Los jueces se llenaron de vergüenza. Su beneficiado los plantó, no lo creían y entre risas nerviosas se escaparon sin hablar. En definitiva, el local entregó la pelea. Aunque, para Boxrec todavía el vencedor sea él, Heiland dijo que perdió. “A mi las cuentas no me dan: fui un claro perdedor. Yo aprendo más con las derrotas que con las victorias y le quiero decir la verdad a mi gente”. No hay que mentir. El público tenía una sensación extraña, la cara no era de felicidad. La incómoda incertidumbre de no saber qué hacer. La ciudad había perdido la chance de tener un campeón. Cada una de las personas que pagó su entrada quería ver un ganador, no un buen tipo. Sin embargo, sin darse cuenta cambiaron el chip y los aplausos empezaron a bajar. Al fin y al cabo, es un ejemplo. Números extraños en tarjetas infames han sido el flagelo del boxeo a lo largo de su existencia. Con boina, vestido de gaucho junto a su poncho. El zurdo boxeador tuvo, aunque sea, un momento para cambiar el deporte. Lo quiso convertir en uno de caballeros en el cual las bestias no existen. No obstante, esa batalla también significó un fantasma en su carrera. A fines de 2011 estuvo cerca de abandonar el boxeo. La decisión de “entregar” la pelea significó una crisis de confianza. No sólo hacia sus habilidades, sino que también hacia su amor al deporte. Las trampas, los arreglos y manejos lo cansaron. Pero se levantó y siguió. Ahora mantiene viva su carrera. El centro de educación física Nº83 que fue testigo y anfitrión del instante de caballerosidad tuvo revancha. En abril de 2013, ante su gente, Heiland obtuvo –nuevamente- el cinturón latino de peso medio del consejo. Pero la Leyenda del Gaucho de Pigûe ya traspasó el umbral de las victorias.

Revisa el video de aquellas acciones con la pelea completa. A partir del minuto 49 empieza la lectura de las puntuaciones y las entrevistas a ambos peleadores.

domingo, 10 de noviembre de 2013

"AY DIOS MÍO"

El español Felipe Reyes realizó una terrible jugada segundos antes de la llegada del entretiempo del partido en el que el Real Madrid recibió hoy a La Bruixa d'Or. Marcus Slaughter sacó de abajo del aro y le revoleó la pelota para Reyes, agarró la pelota de espaldas al aro y la revoleó para atrás sin mirar el aro, con la increíble puntería y de la pelota cayó limpia adentro, convirtiendo un triple de antología.

QUEDÓ EN EVIDENCIA...

Muchas veces se habla de que algunos deportistas no conocen el reglamento y que eso a veces los perjudica. En el partido de ayer de la NBA entre los Miami Heat y los Boston Celtics esto quedó muy claro. Los Celtics perdían por dos puntos y cortaron con falta (al pedo habrá creido mas de uno) a Dwayne Wade, quedando tan solo 6 décimas de segundo en el reloj. El ayuda de los campeones lanzó el primer tiro y lo falló, para luego tirar a proposito el segundo con el tablero, con la intención de que se agarre el rebote y se termine el partido. Claro, se olvidó del pequeño detalle de que la pelota tiene que tocar si o si el aro. Como esto no pasó, Boston sacaba de costado y al pedir un tiempo muerto, lo hacía desde la mitad de la cancha. Lo que pasó después, les dejo que lo aprecien en el video, TODO cortesía de Jeff Green. 
MIAMI HEAT 110-111 BOSTON CELTICS

miércoles, 30 de octubre de 2013

#FelizCumpleDiegote

Hay miles de personas en el San Paolo que llegaron media hora antes para ver su calentamiento. Él lo sabe. Su preparador físico lo mira de reojo. No le dice nada. Sus compañeros entienden que no tienen que meterse. Corren para un lado y otro, elongan, cambian de aire. Él ocupa el centro de la escena, como siempre. Entiende que no necesita mucho para prepararse para jugar un partido de fútbol. Son él y la pelota. Reconoce que alguien puede estar pendiente de lo que le pueda salir. Entonces, saca a relucir lo mejor de su repertorio y, sin demasiadas pretensiones, hace lo que mejor sabe: enamorar.

Las imágenes son viejas. El video ya fue visto por miles de personas. Pero no importa. La sensación, lo que se genera, es siempre igual. Diego no se cansa de hacer jueguitos. En el calentamiento del Napoli, en esa vieja época en la que el sur de Italia daba vuelta el mapa de una patada, Maradona se divierte. Tiene puesta una campera. Luce rápido, despierto, vital.

Después del calentamiento, llegan los goles. De tiro libre, con una precisión espeluznante que combinaba a la perfección la efectividad con la elegancia. En un mano a mano, en un verdadero tratado sobre el potrero argentino y cómo se debe jugar con picardía y talento. Desde un córner, cuando la parte interna del botín izquierdo envuelve la pelota y toma un efecto que desafía las leyes de la gravedad.

El festejo, siempre el mismo. Una corrida potente, como si no estuviera cansado, un salto con la rodilla izquierda flexionada y un puñetazo al aire, fuerte y desafiante. Después, sí, el abrazo con los compañeros y la sonrisa. La sonrisa nunca falta.


Apasionado y aguerrido, Andrea Bocelli canta "Por ti volare" mientras Diego juega. Maradona cumple hoy 53 años. Está en Dubai, lejos de sus raíces, marginado hace un tiempo largo de las canchas de fútbol. La combinación de imágenes genera un cóctel melancólico imposible de amagar. La versión de ese jugador que muestra el video, publicado por Simplemente Fútbol hace varios años, ya no puede volver a ser. La historia ya está escrita. El tiempo pasó y se llevó puesto todo. Y ahí es cuando la garganta empieza a apretar. Y las lágrimas caen sobre el teclado. La ilusión óptica todavía mantiene el efecto. No tiene que pasar mucho tiempo para que reaparezcan las ganas de volver a darle play.
GRACIAS POR TODO DIEGOTE, TE AMO!

miércoles, 2 de octubre de 2013

CARLOS MONZÓN, UNA VIDA DE NOVELA

El deporte está plagado de personajes peculiares. El boxeo no es la excepción. Ya sea por personalidades especiales, excentricidades o lujos que sólo un deportista de élite pude darse, el pugilismo está en la cumbre de estos casos. El de Carlos Monzón, es uno de los tantos que son dignos de contarse.

 El argentino fue  campeón del mundo en la categoría de los medianos.  Fueron víctimas de sus puños, Bennie Briscoe, Emile Griffith, Nino Benvenuti, con quien trazó una estrecha relación que perduró hasta su muerte, José “Mantequilla” Nápoles y Jean Cleaude Bouttier, entre otros.
Los especialistas lo ubican junto a los mejores de todos los tiempos como Sugar Ray Robinson, Rocky Graziano, Stanley Ketchel, Harry Greb. Detrás del excelso púgil hubo una historia que no puede obviarse.

Comenzó como lustrabotas, vendedor de diarios, recolector de basura,  sus amoríos con Susana Giménez, sus días en prisión, su indómita personalidad, todos estos aditamentos conforman un cóctel propio de una historia de película.
En otras palabras, fue un “Hombre de Calle”. Aprendió las reglas de la vida desde muy temprana edad, y mantuvo los mismos códigos hasta sus últimos días.

No por nada se lo conocía como el “Macho”, el “Hombre de Hierro”. Es que, Monzón trasladaba su forma de ser en el entarimado, a la vida misma. Estuvo preso 31 días por “tenencia ilegal de armas”, una Winchester 44, que según él comentaba, era un simple adorno. Luego todo se aclararía, y recobraría su libertad.

La misma se vio privada por segunda vez en 1988, tras ser acusado por homicidio de su, entonces, esposa Alicia Muñiz. Desde ese momento, la Penitenciaria Nº 2 de Las Flores, Santa Fe, fue su hogar por el resto de su vida.
De relación tajante con la prensa que se entrometía en su vida privada, Carlos denunció a un periodista que había escrito un libro sobre su vida, llevando la cuestión a la justicia.
Amílcar Brusa, su entrenador, lo caracterizó en la revista El Gráfico de la siguiente manera: “Tenía determinación, era guapo, era callado, era belicoso cuando hacía falta, era obediente. Me di cuenta de que estaba dispuesto a entregarse a mí con tal de salir de la miseria”

 Más allá del boxeador de excepción que fue “Escopeta”, en sintonía, quienes lo conocieron de cerca, afirman que era un personaje sin igual.  El propio Alain Delon, que entabló un lazos muy cercanos con el pugilista, al igual que su coterráneo y ex boxeador Jean Cleaude-Bouttier,  declaró que “hace 20 años invité a Carlos visitar Francia para exponer por octava vez el campeonato mundial de boxeo con Jean Claude Bouttier. Ese acontecimiento me dio la posibilidad de poder conocer mejor al monarca y sobre todo, al hombre, a ese personaje fuera de lo común”.
El actor Mickey Rourke lo visitó en la cárcel de Las Flores. Acerca de aquella visita, se rumorea que Escopeta golpeó al estadounidense, cuestión que nunca fue confirmada.
Frío, tajante, de rostro y figura imponente, encandiló nada menos que a Susana Giménez .Su romance con la diva más importante de la televisión Argentina, tuvo en vilo a todo el país desde mediados de 1974 hasta finales de 1977. Se conocieron filmando la película “La Mary”, y fue  entonces  donde tuvo origen esta relación. Poco tiempo después, la propia vedette lo halagaría: “Carlos es un hombre con todas las letras”.

Aquel hombre que de pequeño fue lustrabotas, se codeaba con figuras de primer nivel en el espectáculo de su país, como Palito Ortega, Rolo Puente, Carlos Calvo, Silvia Pérez, Moria Casán, Alberto Martín, Carlos Balá y la mencionada Susana Giménez. Formó parte del reparto en 7 filmes, teniendo mayor protagonismo en “La Mary”, ”Soñar, Soñar”, “El Macho”. Asimismo, participó en  “Un loco en acción”, “Los hijos de López”, “Amigos para la aventura” y “Las locuras del profesor”.
También ha sido motivo de inspiración para periodistas y escritores, que ya sea a modo biográfico o de relatos literarios recurrieron a sus proezas como deportista, personalidad, su relación con el espectáculo, romances y demás cuestiones para retratarlo. “Moi, Carlos Monzón”,  “Monzón secreto de sumario”, “Mi verdadera vida”, “La noche de Mantequilla”,  fueron algunas en las cuales “Escopeta” estuvo presente.


Como muchos episodios de su vida, el final para Carlos Monzón estuvo signado por el dramatismo y la tragedia. El 8 de enero de 1995, el púgil regresaba de su San Javier natal, donde pasaba sus 48 horas de libertad de fin de semana. Se dirigía al penal de Las Flores. En febrero de ése mismo año, se cumplirían las tres cuartas partes de su pena, es decir, saldría en libertad condicional. El Renault 19 que manejaba Monzón, volcó cuando el ex campeón perdió el control luego de haber mordido la banquina. El cadáver del ex boxeador presentaba un hematoma en la zona del cuello, lo que hacía suponer que se desnucó.  Ése era el final. Su muerte conmovió a todo el país, causó estupor e incredulidad en sus más cercanos.